En mi más reciente viaje a Turquía me di cuenta que todo gira alrededor del Té Chay, he de confesarles que para mí era difícil de creer que a 32 grados a los turcos se les ocurriera tomar té caliente y más en zona de playa. Yo vivo en Acapulco y siempre hace calor por aquí, lo que solemos tomar aquí son bebidas muy frías para aminorar el calor. 😀
¿Té? Es lo primero que te preguntan a cualquier sitio de Turquía y es que los turcos con un pequeño vaso de té hacen amistades, negocios, platican con amigos entre muchas cosas más. Es algo tan común para ellos. Al principio como que me resistía, la verdad es que prefería tomar una EFES (cerveza turca) .
¿Eres mexicana? Me preguntaba un joven que iba a comprar nueces en la calle. Sí, le respondí. ¿Buscas un lugar? El palacio de Topkapi, mira debes de girar a la derecha…. Termine platicando con un dueño de una tienda de alfombras, esta vez era un riquísimo té de cereza, que acompañaba nuestra platica, me mostraba los diferentes tipos de tejido que hay en Turquía. Tuve que despedirme y seguir mi camino.
Los días pasaban y cada vez aceptaba un poco más que después de almorzar, comer o cenar venía el famoso té turco. Me encontré con un amigo en Estambul, me contaba que en desde que son bebés toman té. De pronto pensé que toda su vida ha sido parte de ellos… es algo tan cotidiano como levantarse y lavarse los dientes todos los días.
Lo bueno de los viajes es que nos hacen conocer gente de otras culturas y podemos ver, como viven, qué comen, cómo piensan entre muchas cosas más. Siempre he pensado, que nunca se sabe con quién se puede compartir una taza de té y tras veinte días en Turquía cuando me decían ¿Té? Yo contestaba: ¡Por favor!